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Informe número 27 – Balance provisorio del conflicto del Líbano

(UP) 18 Ago 2006, Jerusalén.
Parecería que tras el cese de fuego basado en la reciente resolución 1701 de la ONU, ha llegado la hora de contar los tantos. Pero la pregunta es ¿que tantos? Los balances que abundan en los medios estos días, en realidad se parecen más a aquellas competencias de tiro al blanco en las que los arqueros corrían a dibujar el blanco alrededor de la flecha previamente disparada.

Para hacer un balance honesto habría que establecer de antemano cuáles serán los criterios a evaluar. Los criterios son diversos y múltiples, si bien dudaría al hablar de pérdidas y ganancias. Probablemente todos han perdido de alguna manera.

En mi opinión, todo hace pensar que un balance final es más que prematuro. Para ello será necesaria la perspectiva del tiempo. El futuro pondrá en claro los procesos que se desencadenarán a partir de este ultimo conflicto.

En definitiva en Medio Oriente una victoria militar puede desencadenar verdaderos desastres políticos (la Guerra de los Seis Días, la actual Guerra de Irak) mientras fracasos militares pueden desembocar en avances políticos que hasta incluyen acuerdos de paz (la Guerra de Yom Kipur, la Guerra del Golfo en 1991). No quiere decir que es preferible perder, sino que en esta región el desafortunado en la guerra es a veces afortunado en la diplomacia, y viceversa.

Veamos entonces el balance provisorio, con énfasis en los aspectos estratégicos de la geopolítica regional, más alla de logros y fracasos tácticos a corto plazo, en ambos lados.

¿Qué pudo considerarse una derrota para Israel?
Pese a que algunos describen el resultado del último conflicto en el Líbano como una derrota israelí, veamos en que caso pudo este haber terminado con una verdadera derrota o por lo menos una seria complicación, desde el punto de vista israelí (por orden de gravedad):

  • Toma de más rehenes israelíes durante los combates en el Líbano.
  • Operaciones militares de envergadura por parte de Hizbulá (invasión a territorios israelíes, ataques a bases militares israelíes, daños a instalaciones estratégicas, por ejemplo: las destilerías petroquímicas de Haifa).
  • Detereorización político-militar en el frente israelí-palestino (renuncia de Abu-Mazen, enfrentamientos masivos en Gaza y Cisjordania).
  • Crisis diplomática internacional (condena y/o sanciones a Israel en el Consejo de Seguridad o en el Parlamento Europeo).
  • Prolongación de los combates hasta caer en una guerra de desgaste mientras Israel continúa la ocupación de territorio libanes.
  • Crisis en el gobierno libanes y caída de Fuad Seniora, quien está al frente de un gobierno pro-occidental (que en abril de 2005 logro expulsar a las tropas de ocupación sirias del Líbano), para ser reemplazado por un gabinete pro-sirio, o peor aún, pro-iraní.
  • Ampliación del conflicto bélico con Hizbulá, es decir, la incorporación de países árabes (por ejemplo: Siria y/o Iran) al frente de combate contra Israel.
  • Crisis diplomática frente a países árabes moderados (desde condena y retiro de embajadores hasta ruptura de relaciones diplomáticas por parte de Egipto, Jordania, Qatar, Marruecos, Tunecia).

Todo esto no ocurrió, o por lo menos no por el momento.

Los saldos negativos a Israel: a la hora del balance provisorio hay una lista de hechos lamentables desde el punto de vista israelí:

  • Los dos soldados secuestrados por Hizbulá y que fueron la causa declarada de esta guerra, siguen aún en cautiverio.
  • No se logró el desmantelamiento de Hizbulá como milicia autónoma e independiente del Ejercito Nacional del Líbano y si bien se le ha alejado por el momento del límite de frontera israelí, éste mantiene aún sus fuerzas en la zona que va desde el sur de Beirut hasta el río Litani.
  • No se ha desmilitarizado aun el sur del Libano, las fuerzas multi-nacionales de la ONU están aun por desplegarse en la zona y la amenaza de nuevos disparos de cohetes/misiles de Hizbulá sobre el norte de Israel sigue vigente.

Además, al cabo de más de un mes de combate los números dicen asi:

  • 4000 cohetes/misiles han caído sobre poblaciones civiles israelíes
  • más de 600 israelíes heridos
  • más 120 soldados israelíes muertos
  • casi 50 civiles muertos (de los cuales un tercio son árabes de la Galilea)
  • más de un millón de israelíes en refugios durante más de un mes
  • más de 1.000 libaneses muertos (incluidos miembros de Hizbulá)
  • ciudades importantes del norte de Israel, como Naharia o Kiryat Shmona, han sido evacuados por más del 70% de sus habitantes durante el reciente conflicto debido a los intensos bombardeos (cohetes/morteros/misiles)
  • por primera vez desde 1967 una nave de guerra israelí es blanco de un misil. Y no una nave menor la afectada por Hizbulá sino la mejor nave de guerra israelí y la considerada de las mas sofisticados del mundo, con helicóptero a bordo y demás equipos
  • Israel perdió un helicóptero en combate, otros dos más y un avión en accidentes aéreos sobre territorio israel

¿Hasta que punto se considera este conflicto de magnitud en relación a anteriores en la región?

En los primeros 3 meses de la primera guerra del Libano en 1982 murieron 400 soldados israelíes y 10.000 libaneses-palestinos. Pero aún así, las cifras del reciente conflicto están lejos de ser consuelo. Esta guerra (como todas) ha sido atroz.

Podríamos agregar a esta lista dos “golpes menores” a la diplomacia israelí, la ruptura de relaciones diplomáticas de Venezuela con Israel y la mudanza de la embajada de Costa Rica, de Jerusalén a Tel-Aviv.

¿Qué ha logrado Israel al final de este conflicto?
Para evaluar los resultados del conflicto es necesaria una comparación entre los objetivos propuestos y los alcanzados:

Con respecto al Líbano: en su publicación póstuma, “De la Guerra”, el general prusiano Karl von Clausewitz decía que la guerra constituye un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad. Sin mas ni menos, Israel se propuso modificar militarmente el balance de fuerzas internas e internacionales para lograr así la implementación de la resolución 1559 que la ONU adopto en el año 2004, y que exigía el desmantelamiento de Hizbulá como milicia armada autónoma e independiente del ejército nacional del Líbano y la restauración de la soberanía libanesa por parte del gobierno central sobre todo su territorio (incluido el sur que limita con Israel). De esta manera Hizbulá habría dejado de ser un estado chiíta autónomo dentro del estado del Líbano.

Para lograr militarmente su objetivo Israel ataco principalmente zonas de influencia chiíta-Hizbulá (ver en el mapa los blancos de ataque).


Las regiones de influencia suníta, maroníta, drusa, etc, casi no han sido objeto de ataques israelíes en este conflicto (ver en el mapa las zonas correspondientes).


Al final del conflicto la situación política interna del Líbano ha permitido que el frágil gobierno central extienda su soberanía sobre todo su territorio (incluido el sur que limita con Israel).

Así, esta ultima semana tropas del gobierno central de Beirut está retomando el control del sur del río Litani, una zona controlada desde hace 40 años por milicias palestinas primero (hasta 1982), después por Israel (hasta 2000), y finalmente por Hizbulá.

En el plano internacional la situación es diferente. Israel esta aún luchando para lograr una victoria política-diplomática frente al Libano, que no ha logrado militarmente frente a Hizbulá.

Como a menudo ocurre, a la ONU le es más fácil adoptar resoluciones que implementarlas. La reciente resolución 1701 de la ONU determino el establecimiento de una zona desmilitarizada en la franja de 18-20 km (depende del punto de referencia) entre el río Litani al sur del Libano y la frontera de Israel. Esta zona estará bajo control conjunto de tropas libanesas e internacionales que harán las veces de aislante entre la milicia chiíta libanesa Hizbulá (y por lo tanto Iran) e Israel (y por lo tanto, EEUU y Europa) y asi se evitará convertir la frontera entre Israel y Líbano en zona de constante fricción.

La resolución 1701 exige expresamente el desarme de Hizbulá, pero esto no parece próximo de llevarse a cabo y ni siquiera la “robusta presencia de fuerzas internacionales de paz” que proponía esa resolución esta en vías de concretarse. Incluso Francia, patrocinadora de la resolución no está dispuesta ahora a enviar contingentes importantes, poniendo seriamente en peligro el cese de fuego logrado.

El temor israelí es que ante la falta de apoyo internacional al gobierno central de Beirut y la escasa participación internacional en la tropas de la ONU, sea en definitiva Hizbulá quien logre desmantelar al ejército libanes… Basta ver este sugestivo titular para percibir la fragilidad de la situación (ver imágen).


Con respecto a Hizbulá: Israel se propuso debilitarlo militarmente reduciendo de manera significativa su sofisticado arsenal de cohetes y misiles de largo alcance. El objetivo no ha sido destruir “hasta el último misil de Hizbulá”, cosa imposible de conseguir, sino debilitarlo y, sobre todo, crear las condiciones para una solución política tipo la que se ha alcanzado con la resolución 1701 de la ONU.

De hecho, en el mejor de los casos Israel consiguió destruir solo 70-80% del armamento balístico de largo alcance. A diferencia de la capacidad israelí de intercepción de misiles balísticos que tardan largos minutos en el aire hasta que llegan a su objetivo, es poco lo que se puede hacer con la tecnología militar existente cuando alguien dispara un revolver, o un morteros de corto alcance (Katiusha, Kassam). Ni correr ayuda. Excepto Superman.

En esto se basa el exitismo de Hizbulá. Presentar la Katiusha como armamento novedoso podrá ser muy eficaz en términos de propaganda y opinión pública, pero es más que exagerado. Es más, disparar a ciegas sobre poblaciones civiles casi 4.000 morteros/cohetes/misiles para “apenas” matar casi 50 israelíes no es prueba de armamento sofisticado ni genialidad militar.

La Katiusha es un armamento de procedencia rusa que fue usado por primera vez en 1941 durante la segunda guerra mundial. Su capacidad de lograr imponer resultados en un conflicto armado es tan y aún más limitada que los masivos bombardeos de Israel. Ambos dan golpes morales, destruyen poblaciones, matan inocentes, destrozan infraestructuras. La diferencia entre ambos métodos es “sólo” cuestión de volumen de potencial destructivo.

Además del debilitamiento militar de Hizbulá, Israel se propuso alejar la presencia armada de Hizbulá del sur del Líbano para evitar, en el futuro, nuevos roces (francotiradores, secuestros, lanzamiento de proyectiles) en la zona fronteriza. Hasta un día antes del reciente conflicto era este un problema exclusivamente israelí. Tras el conflicto, este pasó a ser un dolor de cabeza compartido por el gobierno de Beirut, la ONU, la Unión Europea, la G-8 y la Liga Arabe. En ese sentido la internalización del conflicto, táctica tradicionalmente árabe, juega ahora a favor de Israel.

Para que retorne la calma a la frontera todos en conjunto tienen que controlar la actividad de Hizbulá. Sino nuevamente se encargara de ello Israel. El debilitamiento militar de Hizbulá buscado por Israel se debe reflejar también en el equilibrio de fuerzas políticas dentro de la sociedad libanesa. Tras el conflicto reciente Hizbulá acepto el cese de fuego y los términos de la ONU (excepto su desmantelamiento). Queda claro que sus líderes tratan de mantenerse vivos políticamente, y para eso están dispuestos a pagar el precio, es decir, han tenido que ceder su reino, el sur de Líbano.

Efectivamente, en el futuro Hizbulá difícilmente podrá auto-proclamarse defensor del Líbano cuando no ha logrado evitar la destrucción masiva de infraestructuras por parte de Israel. Al contrario, en defensa de sus intereses sectoriales Hizbulá arrastró a todo Líbano a una aventura que en realidad, era evitable.

En este sentido, tras el reciente conflicto es mucho más legítimo el cuestionamiento por parte de los diferentes sectores libanes, del supuesto rol de Hizbulá como vocero de todo Líbano. Recién ahora es la voz del gobierno central que se esta haciendo escuchar y es este quien centraliza la actividad diplomática, económica, política y utimamente también militar.

Pese a todas las ventajas señaladas, la solución política lograda esta basada solo en una resolución de la ONU y no en acuerdos bilaterales. Es mas, esa resolución decretó el cese de hostilidades pero no necesariamente la paz en Líbano. Tampoco se han establecido mecanismos para imponer los términos de la resolución o sanciones si una o ambas partes ignoran o violan sus exigencias.

Queda aun por ver y comprobar si la resolución 1701 tendrá un futuro mejor que decenas de resoluciones anteriores que ha adoptado la ONU sobre el Medio Oriente y que adornan un agobiado portafolio que interesa solo a historiadores y periodistas.

Con respecto a Hamás: por un lado es cierto, las calles de Gaza están llenas de retratos de Nasrallah. En el mismo clavito había antes retratos de Naser, Kadafi, Arafat, Sadam Hussein, Sheij Yassin y Bin Laden…
Es más, sectores palestinos observan con interés la eficacia con la que misiles anti-tanques han causado perdidas humanas israelíes y destrozado blindados. Sin duda también aspiran a pertrecharse con ese armamento ruso-iraní para usarlo en Gaza y Cisjordania en un futuro.

A nivel político en cambio, por el momento pocos son los réditos que ha obtenido Hamás gracias al conflicto de Israel con Hizbulá. El secuestro de soldados no ha recibido legitimización a nivel internacional. La resolución 1701 exige la liberación inmediata e incondicional de los rehenes israelíes. En cambio, en las últimas semanas Israel ha puesto en prisión a 4 ministros del gabinete de Hamás y 28 miembros del parlamento, incluido el jefe del parlamento y el vice-primer ministro. Se supone que si de tomar rehenes se trata, todos estos serán liberados a cambio del soldado secuestrado por Hamás el 25 de junio último.

Lamentablemente la causa palestina continúa varada a nivel internacional.

Los verdaderos alcances del conflicto con Hizbulá en el plano bilateral israelí-palestino se pondrán a prueba en el futuro, cuando llegue la hora de avanzar en las negociaciones de paz. La esperanza de Israel es que el debilitamiento político de Hizbulá en Libano traerá no solo mejoras estratégicas para Israel en la frontera libanesa sino también en el frente palestino puesto que indirectamente también Hamás se debilitará. En función de esto, en el futuro se podrá avanzar en el plano palestino, mediante elementos palestinos moderados y pragmáticos que podrían recuperar importancia, ya sin el veto fundamentalista que ha venido boicoteando toda posibilidad de avance en la solución de la cuestión palestina con atentados suicidas desde 1995.

De todas maneras, tras el reciente conflicto con Hizbulá queda claro que la retirada israelí unilateral como modelo de solución será descartada en el futuro. No sólo porque la retirada unilateral de Israel del Libano en el año 2000 fue pregonado por Hizbulá como logro propio y fuente de inspiración para Hamás quién continuó con sus ataques después de la retirada de israelí de la Franja de Gaza en 2005. Hoy en día no hay apoyo político en Israel para soluciones unilaterales en Cisjordania.

Entre junio de 2006 (crisis con Hamás en la frontera de la Franja de Gaza debido al secuestro del soldado israelí) y el 12 de julio (crisis con Hizbulá debido al secuestro de otros soldados israelíes) se llegó a un complicado callejón sin salida. Israel se vio debilitada y hostigada en dos frentes simultáneos, por fuerzas islámicas solidarias (Hizbulá-Hamás) y ante el riesgo de verse como Gulliver, estacada con piolines.

La negativa a negociar por los rehénes y la ofensiva militar han sido la manera de sacarse los dos frentes de encima y recuperar la capacidad de maniobra. Con esto quiero decir que al menos en teoría, ahora un gobierno israelí inteligente podría aprovechar esta coyuntura para promover la reanudación de los contactos diplomáticos con Fuad Seniora en Libano y Abu-Mazen aquí en Ramallah, intentando llegar a acuerdos con los moderados-pragmáticos para buscar soluciones bilaterales, sino ya multilaterales.

Al gobierno israelí se lo puede culpar de muchos errores pero no de exceso de inteligencia.

(UP) desde Jerusalén

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Informe número 26 – Es prematuro festejar

(UP) 13 Ago 2006, Jerusalén.

La decisión 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU parece despertar sensación que la guerra ya terminó pero lamentablemente estamos aun lejos de ello. De ahí que el Hip, Hip, Hurra! es más que prematuro. En realidad no es ésta una expresión muy feliz para Jerusalén en especial y por eso mejor sería abstenerse doblemente de utilizarla.

Hip, Hip, Hurra! proviene del grito romano, más específicamente del año 135 (AC). Cuando los romanos conquistaron Jerusalén entonaron este grito de victoria.

HIP viene de H.E.P. (Hierosolyma Est Perdita), es decir, Jerusalén está perdida. HURRA hace alusión a Ares, dios griego de la guerra.

Uno de los soldados gritaba HEP, HEP y los demás invocaban a Ares.
Este grito también fue usado por los cristianos durante las Cruzadas que emprendieron entre los siglos XI y XIII para capturar Jerusalén.

Cuando llegue el fin de esta guerra ya encontraremos la expresión apropiada.
Ese no va ser un problema….

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Informe número 25 – Las causas del conflicto del Líbano

(UP) 12 Ago 2006, Jerusalén.
Veamos los factores que llevaron el actual conflicto en el Líbano, desde el punto de vista israelí.
1. El Líbano
Sin bien Israel logró derrotar al terrorismo de la OLP en el Líbano al comienzo de la guerra en los años 1982-1983 (y aceleró asi su renuncia a la vía de la violencia), Israel prolongo la ocupación del Líbano durante 17 años mas, lo que llevó en definitiva al fracaso militar y político de Israel. Presiones internas e internacionales apuraron a Israel a retirarse unilateralmente del Libano en mayo de 2000, hasta la linea de frontera que marcaba el Armisticio de 1949, y según lo exigía la resolución 425 de la ONU de 1978. Tras la retirada, la ONU confirmó el cumplimiento por parte de Israel de la resolución al respecto.
En el año 2000 la situación política de la región no permitió que la retirada israelí sea acompañada y respaldada por acuerdos con Libano y Siria.
Todos los sectores pacifistas de Israel (y del occidente) apoyaron la retirada unilateral en el año 2000. Las reservas expresadas por los sectores mas belicistas en Israel (minoritarios en aquel momento), que se opusieron al retirada del Líbano fueron acallados con la promesa que si alguien en el Libano hará maluso de la retirada, sera inmediatamente destruido militarmente, y esta vez con pleno apoyo internacional, ya que la retirada fue aplaudida por la comunidad internacional.
En 2004 el consejo de seguridad de la ONU adopto la resolución 1559, exigiendo la evacuación de todas las fuerzas sirias del Libano, el desmantelamiento de Hizbulá como milicia armada autónoma e independiente del ejercito nacional del Libano y la restauración de la soberanía libanesa por parte del gobierno central sobre todo su territorio (incluido el sur, aun controlado militarmente por Hizbulá).
Nada de esto fue aceptado por Siria y Hizbulá. Se sumó a eso la oposición de Iran. El gobierno central del Líbano fue incapaz de oponerse a este trio.
En resumen, desde el punto de vista de Israel se ha respetado totalmente la resolución 425, pero en cambio, el gobierno del Líbano no ha cumplido con sus responsabilidades en virtud de la misma y tampoco la resolución 1559: no ha restablecido su autoridad efectiva en el sur del Líbano, ni ha cooperado para mantener la calma y la seguridad a lo largo de su frontera con Israel. En lugar de ello, el gobierno libanés ha permitido a Hizbulá y a otras organizaciones terroristas usar el sur del Líbano como trampolín para perpetrar repetidos ataques contra Israel. Los ataques terroristas de Hizbulá por lo tanto, desde el punto de vista de Israel, constituyen un acto de agresión no provocada.

Israel interpreta la actual situación con Libano como un injustificado conflicto fronterizo puesto que ha aclarado a los libaneses que no reclama para sí tierras libaneses y que su principal objetivo preocupación es la seguridad de su frontera norte. Es decir, para Israel el actual conflicto con Libano no tiene raíces territoriales bilaterales.
2. Hizbulá
La situación creada tras la retirada israelí en el año 2000 permitió a Hizbulá afianzar aún más su posición estratégica y llego a niveles intolerables para Israel que se ve constantemente amenazada por esta fuerza para-militar que actúa como punta de lanza sirio-irani, cuenta con un sofisticado arsenal de cohetes y misiles de largo alcance, y provoca sucesivos roces (francotiradores, secuestros, lanzamiento de morteros) en la frontera libanesa para mantener viva su presencia.
Además de auto-adjudicarse la expulsión de Israel del Libano en el año 2000, en los últimos años se ha autoproclamado como defensor del Libano. Pese a ser una milicia interna del Libano que no forma parte del Ejército Nacional Libanes y que sólo representa a algunos sectores chiitas, Hizbulá pregona ser vocero de todo Libano.
Hizbulá pretende en los últimos años convertir la frontera entre Israel y Líbano en zona de fricción directa entre su milicia chiíta libanesa (y por lo tanto Iran) e Israel (y por lo tanto, EEUU). Hizbulá aspira asi a crear en esta frontera una situación similar a la frontera entre las dos Alemania en la Guerra Fría, con constantes roces y provocaciones. Esto adjudicaría a Hizbulá una posición de fuerza estratégica de magnitud y equivalente a Israel.
Hizbulá asi se auto-proclama como fuerza político-militar con voz y voto ante cualquier acontecimiento en la zona, aunque no este relacionado en absoluto con cuestiones libanesas.
Hizbulá adoptó también postura de líder de la causa palestina, padrino y además modelo para los diferentes movimientos islámicos de la región. El modelo de retirada israelí del Libano es pregonado por Hizbulá como fuente de inspiración para los palestinos quienes cinco meses después de la retirada israelí del Libano comenzaron la ultima intifada en septiembre del 2000.
En junio de 2006 la crisis con Hamás en la frontera de la Franja de Gaza debido al secuestro del soldado israelí llegó a un callejón sin salida. Israel se negó a negociar e invadió militarmente.
A dos semanas de comenzada la crisis con Hamás, Israel debió sumar un nuevo frente en el norte del país. Hizbulá había lanzado ataques y secuestrado a dos soldados, con la misma exigencia que Hamás: la liberación de una gran cantidad de detenidos. Esta misma estrategia le había sido de utilidad en el pasado y no había motivos para sospechar que esta vez fracasaría. Mas aun, ahora se trataba de dos frentes con fuerzas islámicas solidarias.
3. Hamás
Desde el punto de vista de Hamás (y su padrino libanes Hizbulá), la franja de Gaza y Cisjordania son solo una parte de Palestina. Por lo tanto rechazan toda negociación sobre esas dos regiones. Según ellos, todo Israel es parte de Palestina. Palestina islámica.
La retirada de Gaza concretada en agosto de 2005 trajo a Israel mucho crédito internacional y el ostracismo a Hamás. De ahí que Hamás intensifico este último año los intentos de boicotear toda posibilidad de futuras retiradas unilaterales de Cisjordania por parte de Israel.
Tras la formación del nuevo gobierno de centro-izquierda encabezado por Olmert el 4 de mayo de 2006, se habia comenzado a tantear las posibilidades de reanudar los contactos políticos entre Israel y sectores palestinos moderados (encabezados por Abu-Mazen), que estuviesen dispuestos a negociar siguiendo la sabida “formula”: devolución de los territorios de 1967 a cambio de paz con los palestinos. Olmert declaro que de no ser viable la negociacion, se emprendería una nueva retirada unilateral, esta vez de Cisjordania.
El 25 de junio, poco más de un mes después de asumir el gabinete de Olmert, Hamás logra penetrar la frontera Israelí con Gaza a travez de un túnel, matando dos soldados israelíes y secuestrando un tercero. Al otro día, otro secuestro y posterior asesinato ocurre en Cisjordania y cunde la tensión en Israel. Hay rumores de más secuestros también en Tel-Aviv y parece tratarse de una ofensiva orquestada de Hamás. Estos incidentes ponen seriamente en duda los incipientes intentos de negociación y desde ya posponen el plan de nuevas retiradas por parte de Israel en Cisjordania.
El objetivo declarado de Hamás era canjear al soldado por presos palestinos en cárceles israelíes pero la consecuencia prevista era el ingreso de tropas israelíes en los mismos territorios que un año atrás habían abandonado.
Efectivamente, Israel reacciona y vuelve a ingresar militarmente a Gaza. Hamás logra así reactivar el conflicto, recuperar protagonismo frente a Israel en detrimento de Abu-Mazen y eliminar el rédito que Israel habia obtenido un año antes con la retirada unilateral.
4. Siria
La situación internacional de Siria es más que delicada. Empobrecida, endeudada, aislada en el mundo árabe, permanentemente amenazada por EEUU por su supuesta cooperación con fuerza insurgentes anti-americanas en la vecina Irak, Siria fue incluida en el Eje del Mal por los americanos en 2001.
En 2004 el consejo de seguridad de la ONU adoptó la resolución 1559, que llamaba a la evacuación de todas las fuerzas sirias del Líbano, el desmantelamiento de Hizbulá como milicia armada autónoma e independiente del ejército nacional del Libano y la restauración de la soberanía libanesa por parte del gobierno central sobre todo su territorio. Nada de esto fue aceptado por Siria y Hizbulá. Por el contrario, la milicia del Hizbulá se negó a entregar sus armas y continúo fortificando su autonomía militar en el sur del Líbano, con apoyo político, económico y militar de Siria (e Iran).
Tras el asesinato en febrero de 2005 del ex primer ministro Rafic Hariri la oposición dirigió sus iras contra Damasco, a quien consideraba detrás del crimen. La presión libanesa e internacional hizo que Siria fuera obligada a retirarse en abril de 2005 del Líbano. Las elecciones celebradas en mayo y junio de 2005 llevaron al poder a una coalición anti-siria dirigida por Saad, hijo del ex primer ministro asesinado Hariri. Fouad Siniora fue nombrado (el actual) primer ministro, quien prometió continuar las reformas del líder asesinado.
El régimen sirio no es islámico fundamentalista, ni tan siquiera chiita sino alawi, castrense. Pero pese a estas y otras diferencias, su apoyo a Hizbulá en el Líbano le permite sacar provecho de una situación en la que Israel es hostigada pero no le es adjudicada a Siria la responsabilidad. De esa manera Siria tampoco pude ser castigada por Israel.
Por un lado, Siria se abstiene sistemáticamente de todo roce bélico desde 1973 en la frontera sirio-israelí en las alturas del Golan, en cambio, intensifica su apoyo logístico a Hizbulá y a través de roces bélicos que se llevan a cabo en suelo del Líbano, expresa su malestar por cuestiones bilaterales con Israel. Otro ejemplo es la postura de Siria de dar alojo en Damasco a la dirigencia de los grupos palestinos intransigentes, incluído Hamás.
Esta es la manera de Siria de exigir protagonismo y reclamar la falta de solución territorial para la única frontera que Israel tiene aun pendiente por resolver.
5. Irán
Mucho se ha criticado a los líderes de la revolución islámica de Iran. Lo que no se remarca lo suficiente es su actitud de desagradecidos. Lo cierto es que los Ayatullas de Iran han adquirido preponderancia de potencia regional en el Medio Oriente gracias a… EEUU!
En realidad fue la eliminación de poderío político-militar iraquí a manos americanas lo que dejó a Iran libre de vecinos enemigos. A partir de ese momento Iran no sólo que ha sido “desagradecida” con EEUU sino que aprovechó además el fiasco americano en Irak para fortalecerse aun mas alla en su papel de potencia regional. El poderío nuclear le dará el rol de líder absoluto de la causa islámica a nivel mundial.
Iran de los chiítas es también “desagradecida” con la izquierda. Los persigue por ateos herejes sin reconocer que ha adoptado en realidad el viejo modelo marxista de exportar revoluciones. Al mejor estilo de Lenin, Trotzky, Mao y Castro. Quien lo diría…
Hace una década algunos islamistas manejaban la idea que sea Pakistán, país musulmán provisto de armamento nuclear, quien asuma el rol de líder islámico. Finalmente la idea no se concretó. Pakistán prefirió adoptar justamente el modelo stalinista de la revolución de “un solo país”. Pakistán no solo no aspira al liderazgo islámico sino que, al igual que Stalin, se ha ganado el derecho a llevar adelante su propia revolución islámica sin que nadie los moleste, gracias a su participación en la lucha contra Bin Laden en Afganistán. Asi como Stalin se ganó el mismo derecho por haber luchado contra los nazis junto a los aliados.
Pero Irán pretende exportar activamente su mensaje chiíta. Y el poder nuclear les dará invulnerabilidad. De no ser esa explicación, ¿porque le es imprescindible la energía atómica a Irán, el segundo mayor productor de petróleo de la OPEP, que suministra al mundo más de 2,4 millones de barriles diarios, lo que le coloca en el cuarto mayor exportador del mundo?

¿Como se relaciona todo esto con el Líbano? El día 12 de julio de 2006 en que Hizbulá desata el incidente en la frontera con Israel, Javier Solana, representante de la Unión Europea para la Política Exterior y de Seguridad Común, se disponía a presentar su informe a la ONU en donde se recomiendan sanciones contra Iran por su falta de cooperación en el tema nuclear.

Al otro día y ya un poco mas alejado de las presiones de primeras planas de la prensa internacional, el presidente Mahmud Ahmadinejad restó importancia a la decisión de referir el programa nuclear iraní al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, e indicó que su país nunca abandonará los planes de uso “pacífico” de la energía atómica.
Con la opinión pública conmocionada por la abrumadora represalia de Israel contra Palestina y el Líbano, Ahmadinejad ganó aquello que necesitaba: tiempo, sobre todo para no ceder en su aspiración a desarrollar su programa nuclear.

Es importante recordar que el 31 de agosto próximo se vence el ultimato de Occidente a Irán y a partir de esa fecha podrían ponerse en práctica sanciones. El conflicto en el Líbano no solo distrae la atención mundial sino que crea roces y diferencia de opiniones entre los diferentes países de occidente, por ejemplo, EEUU y Rusia, China y Francia, etc. Para decidir acerca de sanciones es necesario un clima de armonía entre los miembros del Consejo de Seguridad…
Israel aprendió con el tiempo a tener confianza a sus enemigos y creerles cuando la amenazan. Atrás quedaron las amenazas vacías del ex presidente Gamal Abdel Nasser durante la guerra árabe-israelí de 1967 de arrojar a los judíos al mar. Lo mismo con la vana promesa de Saddam Hussein de “quemar la tierra de Israel”. Y las promesas incumplidas de Yasser Arafat de encabezar personalmente las columnas para rescatar Jerusalén. Todos estos no han cumplido sus promesas pero en cambio, si han hecho serios y sinceros esfuerzos.
Si bien es claro que las amenazas y exabruptos de Ahmadinejad parecen ser exagerados, populistas y dirigidos a oídos islámicos, el resultado de las amenazas de Irán a Israel podría ser catastrófico.

En mi opinión, el 12 de julio de 2006 último, Israel se vio obligada a reaccionar ante la provocación de Hizbulá al cruzar la frontera israelí, atacar a una fuerza israelí, matar a varios, secuestrar a dos soldados e inmediatamente abrir fuego con misiles al norte de Israel para dificultar posibles operativos de rescate por parte de Israel.

A partir de ahí Israel lanzo una intensa ofensiva cuyos objetivos van más alla del rescate de los dos soldados secuestrados por Hizbulá en territorio israelí. Israel se propuso cambiar su posición estratégica en varios aspectos.
  • Modificar el balance de fuerzas con Hizbulá, debilitando su poderío militar adquirido durante años y alejando sus milicias de la frontera israelí para eliminar asi la “zona de roce” directo entre Israel e Iran a través de su representante local (Hizbulá).
  • Eliminar la preponderancia obtenida por Hizbulá que durante dos décadas viene pregonando ser el Defensor del Líbano y único elemento musulmán que derroto militarmente a Israel obligándolo a huir del Líbano en 2000, probando asi que “solo por la fuerza” Israel se retira de territorios ocupados. De ahí la obstinada intención israelí de destrucción del Líbano, para que sea esta considerada justamente por culpa de Hizbulá.
  • Fortificar el resto de los sectores libaneses que no forman parte de la coalición Iran-Siria-Hizbulá, los que podrán ser en un futuro contrapartes para formalizar la ausencia de conflicto territorial entre Líbano e Israel. Hay que recordar que en la actual guerra Israel bombardeo principalmente zonas chiitas (sur del Líbano, sur de Beirut, zona de la frontera sirio-libanesa. Importantes zonas han quedado intactas y son las habitadas en su mayoría por sunitas, maronitas y drusos.
  • Continúar la tendencia de aislamiento de Siria y debilitamiento de su influencia en el Líbano, luego de la evacuación de las tropas sirias lograda gracias a las presiones de la llamada Revolución del Cedro en abril de 2005.
  • Impedir la formación de “dos frentes con fuerzas islámicas solidarias” (Hizbulá-Hamás). El debilitamiento de Hizbulá traerá asi no solo mejoras estratégicas para Israel en la frontera libanesa sino también en el frente palestino puesto que indirectamente también Hamás se debilitará ante el fracaso de Hizbulá en el Libano. Solo asi en el futuro se podrá avanzar en el plano palestino, junto a elementos moderados que podrían recuperar importancia, ya sin el veto fundamentalista que ha venido boicoteando toda posibilidad de avance en la solución de la cuestión palestina con atentados suicidas desde 1995, liquidando en definitiva los acuerdos de Oslo.
  • Modificar la imagen que Israel se repliega ante actitudes violentas. Imagen que podría “invitar” nuevas y aun más violentas provocaciones en el futuro, por parte de Siria por ejemplo que exige territorios en el Golan y porque no, cualquier otro país árabe que tenga cuentas pendientes.

    En síntesis: Es difícil exagerar acerca de la importancia estratégica de esta guerra en Líbano. Se ha dicho siempre que la alternativa de Israel a una derrota bélica es un curso de natación porque nos tiran al mar. Ahora podría ser aun peor porque la derrota de Israel frente a Hizbulá, aun solo políticamente, podría llevar en principio a todos los gobiernos árabes no-fundamentalistas de la región a la inestabilidad, bajo la amenaza del eje chiíta Iran-Hizbulá-Hamás.

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Informe número 24 – Hizbulá y el Cuarteto (por Fernando Mires)

(UP) 10 Ago 2006, Jerusalén.
Una guerra poco convencional, de Fernando Mires (23/7/2006):

Aclaración: por un error en nuestras fuentes, esta nota se adjudicó originalmente a Jorge Lanata. Pedimos disculpas a su autor por la confusión.

Quién quiera pensar acerca de la guerra que en julio de 2006 comenzó en El Líbano, ha de partir de una premisa sin la cual nadie entendería nada: esta no es una guerra de Israel en contra de El Líbano, sino una guerra que tiene lugar en El Líbano en contra de una organización militarista, esencialmente anti-israelí, que posee armas de exterminio masivo, entre ellos cohetes de largo alcance, armas que ni siquiera algunas naciones árabes de la región disponen (Jordania, Arabia Saudita, el propio ejército del Estado de El Líbano).

Una guerra poco convencional
Que una organización militarista posea armas aún más destructivas que algunos Estados en una región es un hecho que viola cualquier acuerdo y principio internacional en cualquier lugar del mundo. Imagine el lector cómo reaccionaría la comunidad política internacional si las FARC colombiana o la ETA en España, para poner dos ejemplos conocidos, estuviesen en posesión de semejantes armamentos. Eso explica por qué algunos comentaristas que comenzaron -ante el espectáculo cruel y medial que cada guerra conlleva- a criticar la avanzada aérea israelita, estén modificando su opinión frente al autodevelamiento militar de Hizbulá, y más de alguno ya ha criticado a Israel no porque ha atacado a Hizbulá, sino por haber demorado tanto su ataque en las regiones en donde opera.
La guerra entre Israel y Hizbulá es inconvencional pues no es una guerra entre dos Estados sino que entre un Estado, el de Israel, y una organización militar. De ahí que de acuerdo a los cánones que rigen en materia de política internacional sea difícil calificarla como guerra, y en eso tiene razón el gobierno de Israel. En verdad, se trata de otro tipo de guerra, de una guerra post-global, para emplear la expresión de Herfried Münkler (Die Neuen Kriege, Reinbeck, Hamburg 1992), muy similar a aquella tan fantasmal, pero igualmente real que libra EE.UU. en contra de organizaciones terroristas como Al Qaeda.
Naturalmente, las organizaciones no viven en el aire, sino que están situadas en territorios nacionales, como ayer Al Qaeda en el Afganistán de los talibanes, u hoy en Irak, y Hizbulá en El Líbano. Hizbulá, en estricto sentido del término, es una organización libanesa de inspiración iraní. Como es sabido, fue fundada por el Ayatolah Jomeini, en aquellos tiempos en que los chiítas persas jugaban con la idea de una revolución islamista de carácter permanente, comandada por el chiísmo iraní, y en toda la región islámica. Ese carácter transnacional es la diferencia esencial entre Hizbulá y Hamás, institución ésta última que, pese a ser una organización militarista es, además, un partido político (y de gobierno) genuinamente palestino.
Ahora bien, para Joschka Fischer, ex ministro de relaciones exteriores del gobierno alemán y viejo zorro en la diplomacia del medio Oriente, el problema no reside en el hecho que Israel haya atacado muy pronto o muy tarde a las instalaciones bélicas de Hizbulá, sino que en la casi total falta de compromiso, no sólo con Israel, sino que con la paz en la región, demostrada por lo que él llama: “el cuarteto del Medio Oriente” (Die Zeit 20.07.2006)

El cuarteto del Medio Oriente

¿Quiénes son los miembros del cuarteto? Según Joschka Fischer, son cuatro “unidades” que no se encuentran en el Medio Oriente pero que a la vez son determinantes en el curso que asumen sus conflictos: EE.UU., la UE, la ONU y Rusia. En la diagramación de ese cuarteto, hay que reconocerlo, es Fischer muy preciso. Se trata de dos organizaciones: una mundial y otra regional; y de dos Estados: EE.UU. y la URSS. Es decir, se trata de una unidad hegemónica en el llamado concierto mundial.
Fischer parte de la idea, en cierta medida kissengeriana, de que un mundo sin hegemonía es un mundo sin orden (toda relación sin hegemonía es caótica) A la vez, igual que Kissinger, llega Fischer a la conclusión de que, en el Medio Oriente al menos, una sola potencia no se encuentra de por sí en condiciones de ejercer hegemonía, sino que esto sólo puede suceder a partir de una combinación de naciones y de organizaciones mundiales que hasta un determinado momento sean las más representativas. Más aún, se trata, efectivamente, de una estructura no formalizada, esto es, que no ha sido pre-constituida ni diagramada por nadie antes de que apareciera. Es la hegemonía que se ha dado el mundo en que vivimos; es el resultado de una correlación de fuerzas; es un hecho dado, en el sentido más positivista; es la realidad de hecho y no la que se desearía, es decir, el mundo tal cual es. En ese mundo hay cuatro unidades que en sí, por separado, no pueden ser hegemónicas, y que sólo pueden serlo en la medida en que se articulen entre sí.
Lo que quiere decir Fischer, buen alemán al fin, es que la idea del “cuarteto” existe antes de que ese cuarteto se haya constituido, y ese cuarteto internacional, al no haberse, aunque sea informalmente, constituido, no puede ser todavía hegemónico en términos políticos. Pero a la vez, ese cuarteto debe constituirse de una vez por todas pues, si no se constituye, el orden del caos tendrá que surgir de otro lugar menos hegemónico, como esta ocurriendo ya en nuestros días, en el Medio Oriente.
Ahora bien, ese cuarteto, al no constituirse todavía a sí mismo, ha fracasado aún antes de existir, al no hacer cumplir las resoluciones que han surgido bajo el consenso de cada unidad. Entre ellas, la resolución 1559 que obligaba a todos, a todos, no sólo al débil Estado libanés, no sólo a Israel, sino que, además, a todos los que estaban involucrados con ese cuarteto, a hacer cumplir esa resolución. Y esa resolución dice claramente que Hizbulá deberá ser desarmado. Ahora, si “el mundo” a través de la representación de ese cuarteto no desarmaba a Hizbulá, y el las acciones de Hizbulá no estaban dirigidas en contra del mundo sino que en contra de Israel, la única nación del Medio Oriente que no sólo podía, sino que, además, debía, desarmarlo, es, no puede ser otra, que la de Israel.
Israel, por lo demás, no tenía más alternativa frente a una organización que la amenaza a muerte, que desarmarla con sus propias fuerzas; cueste lo que cueste; y como ya estamos viendo en televisión, cuesta mucho. Entre otras cosas, cuesta muchas vidas. Pero seamos honestos al fin, ¿qué otra alternativa tenía Israel? ¿Seguir esperando que Hizbulá continuara armándose? ¿Esperar que el cuarteto de Fischer se constituyera de una vez por todas? Israel atacó primero; quien lo puede dudar, pero atacó en defensa propia. Cualquier otro Estado del mundo, en las mismas condiciones, habría hecho lo mismo. No sean hipócritas.
Ningún miembro del cuarteto de Fischer puede imponer orden por sí sólo. Cada uno, solo, se encuentra en una situación internacional muy precaria. EE.UU., porque su gobierno, el de Bush, es, en estos momentos, el gobierno más odiado del mundo, y no sólo porque ha tenido que llevar a cabo difíciles guerras, sino que por la incapacidad congénita de su gobernante por revelar el sentido, el carácter y la necesidad de tales guerras.
Putin por su parte, a través de medios autocráticos, se esfuerza en aparecer como heredero del antiguo imperio soviético, haciendo zancadillas, cada vez que puede, a los demás miembros del cuarteto a fin de no perder el perfil de “gran potencia” con la que quiere presentar a Rusia frente al “resto del mundo”. Un día se acerca a Corea del Norte, otro día a Irán, ofende a Israel cada vez que puede, se une con dictaduras terribles e incluso vende Kalaschnikovs oxidados a militares latinoamericanos para que se “defiendan” (¿?) del “imperialismo norteamericano”.
La UE, en tercer lugar, no pasa de ser una unión primordialmente comercial y monetaria, y su perfil político no ha podido ser encontrado por ella misma. Cada vez que actúa políticamente, cae bajo el peso de aquella “vieja Europa” anti-unitaria de la que no puede liberarse. Políticamente, cada país europeo actúa por su cuenta de acuerdo a mandatos ocasionales que provienen desde la política interior. Y por si fuera poco, Europa se encuentra inhabilitada para actuar por sí sola en conflictos extracontinentales, como son los del Medio Oriente. Ya sea porque tiene que hacer concesiones a la gran cantidad de población islámica que habita en sus diferentes países; ya sea porque sus políticos, apenas pueden, desacreditan a Israel.
Israel, e incluso, los propios países árabes, no tienen ya la menor confianza, no sólo en la vieja Europa; tampoco en la Europa moderna, y mucho menos en la “Europa de la izquierda” que, como acertadamente denuncia Joschka Fischer, levanta políticas abiertamente israelitas en nombre de un “anti-imperialismo” del siglo pasado. El último toque mágico lo dio, como es sabido, Rodríguez Zapatero en España. Pues, que un gobernante lejano y tan propenso al ridículo como el venezolano Chávez, ataque verbalmente a Israel, cabe dentro de su proverbial excentricidad. Pero que en los días más difíciles de la guerra en El Líbano, Rodríguez Zapatero se hiciera fotografiar con un pañuelo palestino, es un acto de abierta provocación a Israel ¿Qué diría la prensa internacional si Tony Blair o Angela Merkel se hicieran fotografiar con una estrella de David en el brazo?
Y, por último, la ¿ONU?, pobre ONU, donde supuestamente deben estar representados todos los países del mundo. Una ONU que fue estructurada para mediar en los conflictos de la Guerra Fría, papel que cumplió muy bien, pero que después de la Guerra Fría ya no sabe ni como, ni donde, ni cuando mediar. Kofi Annan, y sus intentos por simular que la ONU existe, se ha convertido, sin duda, uno de los personajes más trágicos de nuestro tiempo. Tiene razón entonces Joschka Fischer. Vivimos en un mundo sin conducción hegemónica, donde cada uno cuanto puede, actúa por su cuenta. Luego, la tarea, es reconstituir una “configuración hegemónica”, la que sólo puede surgir si los cuatro en mención comunican sus posibilidades políticas. Por mientras eso no suceda, cada nación deberá defenderse de sus agresores con los medios con que ella cuente. Y eso, y no otra cosa, ha hecho y está haciendo Israel.
Israel, y eso lo sabe todo el mundo, es un país que se encuentra amenazado desde cuatro flancos: Irán, Siria, Hamás y Hizbulá. Se trata de otro cuarteto, muy diferente por cierto al que propone Joschka Fischer; y para la seguridad internacional de Israel, ese es, definitivamente, un “cuarteto de la muerte”. Como ha afirmado el respetado político israelí Shimón Peres: “Israel se encuentra verdaderamente solo. Nadie puede frenarlo a ellos (a los cuatro nombrados, FM). Y por otra parte, nadie puede defendernos. Nosotros debemos defendernos a nosotros mismos en un mundo en donde la diplomacia internacional ha alcanzado un punto tan bajo, que ya los iraníes la hacen objeto de sus burlas, un mundo peligroso en donde muy pocos ponen límites a los cohetes” (Die Welt 20.07.2006).
Los dos soldados
Pero, ¿bombardear a una nación como consecuencia del rapto de dos soldados? No, no puede ser, dicen las voces “pacifistas” de todo el planeta. Ese es sólo un pretexto, agregan. Israel estaba esperando el momento preciso y el rapto de los dos soldados es el pretexto que Israel necesitaba para iniciar su obra devastadora en El Líbano. Incluso, observadores que no pueden ser calificados de anti-israelitas, como los del Vaticano, manifiestan que el gobierno de Israel ha perdido el sentido de las proporciones.
Efectivamente, hay una desproporción numérica entre los cientos de muertos y heridos que producen los bombardeos y el secuestro de los dos soldados por parte de las tropas de Hizbulá. Pero eso no lleva a decir tan fácilmente que el rapto de los dos soldados fue un pretexto. Pues aquello que es decisivo, en el análisis de cualquier conflicto, no son sólo los hechos en sí, sino que “el cuándo” se producen. Esa es, en parte, la opinión que sostiene el historiador Dan Diner (Spiegel Online,17. 07. 2006).
Según Dan Diner, Profesor en Leipzig y Jerusalem, el rapto de los dos soldados se produjo justo en el momento en que Israel estaba realizando un proceso de repliegue tanto militar como poblacional en los territorios del Gaza. Para el gobierno de Israel, aduce Diner, es decisivo que ese acto de retroceso no puede ni debe ser confundido en el mundo islámico como resultado de una debilidad militar de Israel. El objetivo estratégico de Israel, después de las desafortunadas aventuras “ocupacionistas” en los comienzos del gobierno de Sharón, es restituir los límites fijados el año 1948, y a partir de ahí, iniciar un largo proceso de paz con la nación palestina. En ese sentido, el rapto de los dos soldados es calificado por Diner como un error del jefe indiscutido de Hizbulá, el jeque Asan Nasrallah, error que obliga a Israel a hacer demostraciones de fuerza en la zona. Más aún, para amedrentar a sus enemigos, aduce Diner, Israel debe dar la impresión de que no controla su propia agresividad, es decir, que está dispuesto a todo, aunque eso no sea cierto. En suma: para retroceder, Israel necesita atacar.
La tesis de Dan Diner es lógica, pero quizás demasiado. En cierto modo, esa tesis refuerza a la “teoría del pretexto”. Aquello que al parecer ha dejado de lado Dan Diner, es el significado simbólico (y la política, tanto la nacional como la internacional, es esencialmente simbólica) del secuestro de los dos soldados. Pues, el rapto de dos soldados ocurrió no sólo en un momento de repliegue geográfico israelí, sino que, además, en un momento donde Hizbulá calculó evidentemente que ya había llegado el momento para doblegar a Israel ya sea, sometiendo al gobierno israelí a las condiciones impuestas por los raptores (intercambio de prisioneros) lo que implicaba para Israel reconocer en Hizbulá una fuerza paritaria, ya sea obligándolo a participar en una guerra en El Líbano, con todas las consecuencias negativas que para Israel ello implica. Es decir, Hizbulá, con el rapto de los dos soldados, tendió a Israel una trampa que Israel no podía sino pisar a fin de mantener su significado tanto real como simbólico en la región. O doblegarse a las condiciones impuestas por Hizbulá, o entrar en una guerra cuyas consecuencias pueden escalar en dirección de una catástrofe internacional de enormes magnitudes.
Más bien, a partir de los antecedentes reunidos, se obtiene la impresión de que Hizbulá apostó con claridad hacia la segunda posibilidad.
¿Por qué?. Veamos: Antes que nada hay que precisar que Hizbulá es una organización militar extremadamente jerárquica y vertical. Su modelo de organización es una copia de la de los partidos bolcheviques del siglo XX. Eso significa, entre otras cosas, que el rapto de dos soldados no obedece a acciones puntuales como las que suelen incurrir otras organizaciones como Hamás, sino que es un punto situado en el espacio de una muy coordinada estrategia. En ese sentido, si Hizbulá se atrevió a desafiar a Israel, es porque su dirección consideró que había llegado el momento preciso para hacerlo. Y, evidentemente, a Asan Nasrallah no le faltan motivos para llegar a esa deducción

El proyecto de Hizbulá

En primer lugar, la situación internacional es extremadamente propicia para Hizbulá. Nunca antes había sido mejor. EE.UU. se encuentra empantanado en Irak y Bush, mejor dicho, los grupos militaristas que lo rodean, se encuentran considerando la posibilidad de una apocalíptica guerra con Irán. La UE, por su parte, casi nunca ha expuesto un dedo por la vida de Israel. Rusia ha mantenido siempre una política contraria a los intereses de Israel, y Putin no oculta su deseo de crear zonas de influencia en el mundo árabe y aún en el islamista. En ese sentido, la actitud de Asan Nasrallah confirma las propias afirmaciones de Peres: Israel está, en estos momentos, más solo que antes.

Si bien es cierto que el potencial militar de Israel es superior al de Hizbulá, dicha organización está preparada para llevar a cabo una guerra de larguísima duración, y en ese sentido, apuesta al desgaste, no tanto militar, sino que político de Israel.

No deja de haber cierta ironía en el hecho de que gran parte de los avances del terror islámico cuenten incluso con la indirecta complicidad de ciertas izquierdas “pacifistas” europeas, contrarias a apoyar a cualquier país que, como Israel, reciba la ayuda, o por lo menos la solidaridad de EE.UU.. Más aún: hay incluso quienes consideran a Hizbulá como un clásico movimiento antiimperialista de liberación nacional. Ya las calles de Europa se llenan de manifestaciones por “la paz”. Mañana se llenarán de manifestaciones en contra de Israel. El jeque Asan Nasrallah calcula con esa posibilidad; sin dudas.

En segundo lugar, Hizbulá, a través de una guerra externa, intentará unificar a la nación libanesa en su torno, algo que nunca podrá conseguir en tiempos de paz. Eso significa, ni más ni menos, que Hizbulá tratará de enlazar una guerra con un proyecto de toma de poder. Ya ese poder lo tiene militarmente; falta, empero, la parte política.
El Líbano es quizás el único Estado del mundo cuyo Ejército es notablemente inferior a un ejército local, como es el caso del de Hizbulá. En cierto modo, el verdadero ejército de El Líbano, es Hizbulá. El estatal no es más que una guardia uniformada de carácter ornamental. Quizás esa es la razón por la cual el Presidente de El Líbano, Fuad Seniora, solicitó, el 20-07-06, que la comunidad internacional colabore a desarmar a Hizbulá. Probablemente Seniora, con ese llamado, interpretaba el sentir de vastos sectores de la población libanesa, sobre todo cristianos y sunitas, quienes sienten que El Líbano ha sido secuestrado por Hizbulá. Pero ese, el de Seniora fue, en sentido estricto del término, un simple grito lanzado en el desierto.
La única fuerza que puede (y quiere, y debe) desarmar a Hizbulá es el ejército israelí. Pero al único país al que Fuad Seniora no puede pedir auxilio, es precisamente Israel. Ni sunitas ni chiítas lo aceptarían. Eso significaría abdicar del poder político para dejar el camino libre a Hizbulá. No obstante, hasta ahora hay que consignar, que ni la población libanesa, mucho menos el gobierno de El Líbano, han mostrado muchos deseos de plegarse a la dirección de Hizbulá. La permanente obsesión de las dictaduras de la región, relativa a que el mundo árabe e islámico se unirán en su torno mientras más ataquen a Israel, tampoco se ha visto cumplida en este caso.
Por el momento, ni el gobierno de Egipto, ni el de Jordania, ni el de Arabia Saudita, se muestran muy entusiasmados con la estrategia de Hizbulá, entre otras cosas, porque el “Partido de Dios” es chiíta, y en los ataques de Hizbulá a Israel ven, y con mucha razón, un medio de expansión del imperio persa- chiíta hacia regiones que “no le pertenecen”. Para la mayoría de los sunitas, Hizbulá es la “cabeza de puente” del chiísmo en la zona sunita. Una de las claves de ese complicado puzzle parece pues encontrarse en Teherán. Otra clave, menor por cierto, se encuentra como siempre, en Palestina, mejor dicho en Hamás.
Pero Hamás, sucesor legítimo del PLO de Arafat, sólo será una amenaza real si Israel no logra desmantelar el potencial bélico de Hizbulá, y por cierto, en un plazo relativamente corto. Probablemente la dirección de Hizbulá ya advirtió que dentro de Hamás hay una fracción que no sólo es militarista, sino que política, y por lo mismo abierta a negociar con Israel. Ahora bien, si una negociación entre el gobierno de Israel y Hamás tiene alguna vez lugar -y deberá tenerla, a menos que Israel decida enredarse en una guerra infinita con Hamás- Hizbulá quedaría definitivamente aislado. Por el contrario, si el potencial militar de Hizbulá es desactivado, la fracción política del Hamás pasará a adquirir mayor relevancia en dicha organización.
La dirección de Hizbulá apuesta evidentemente a encerrar a Israel entre dos frentes. El chiíta de Hizbulá, y el sunita de Hamás. La apuesta no sólo es militar sino que también política. Una “guerra doble”, dirigida por Israel tanto al sunismo como al chiísmo, podría llevar a una alianza mucho más estrecha que la que hoy existe entre Irán y Siria, alianza que dejaría a Hizbulá en una situación privilegiada: nada menos que como vanguardia combatiente de todo el mundo islámico en contra el enemigo común: Israel.
La alianza Siria- Irán la necesita, por cierto, Siria más que Irán. El dictador sirio, Baschar Al-Assad, no ha ocultado en sus discursos sus intenciones de reocupar El Líbano, después que las tropas sirias fueran expulsadas de El Líbano como consecuencia de la revolución democrática que vivió el país (2005), cuyo detonante fue el asesinato del ex Primer Ministro Rafik Al- Hariri, adjudicado a los servicios secretos sirios. Después de la retirada de las tropas sirias de El Líbano, la imagen de Siria como potencia regional ha quedado muy deteriorada en el mundo árabe. La de Assad también.

La clave está en Teherán

La apuesta de Hizbulá se dirige entonces hacia una guerra total, pues el compromiso abierto de Siria e Irán en la guerra de El Líbano llevaría a EE.UU. a actuar directamente en contra de Irán y de Siria a la vez. En esa perspectiva, esa es también una apuesta de Hizbulá con el tiempo. El dirigente máximo de Hizbulá, Asan Nasrallah, cuyo lema es “yo amo a la muerte”, no sólo es un teólogo enloquecido; es, además, un redomado táctico, tanto en cuestiones de política como de guerra.
Asan Nasrallah, sabe que Irán, pese a las cada vez más frecuentes alocuciones antisemitas del Presidente Ajmadinedchad, se encuentra en pleno proceso de negociaciones con Occidente respecto a su programa atómico. Sabe, igualmente, que Occidente está dispuesto a hacer concesiones a Irán; pero también sabe que Occidente (en este caso EE.UU. y Europa) quiere recibir “algo” en cambio. Un “algo”, quizás el primero de todos los “algos”, es que Irán renuncie a sus planes expansionistas más allá de su “espacio natural” y eso significa que deberá “dejar caer” a Hizbulá, abandonándolo a su suerte. Es decir, Asan Nasrallah sabe muy bien que si las negociaciones entre Irán y Occidente resultan exitosas, Hizbulá y no Israel, como anuncia Ajmadinedchad, deberá desaparecer del mapa.
En cierta medida, la iniciada por Hizbulá aparece entonces como una lucha por su propia sobrevivencia. Así se explica porque trata, por todos los medios, de forzar los acontecimientos, arrastrar a Irán y si es posible a Siria a una guerra total en contra de Israel y EE.UU., y así conservar, e incluso ampliar sus posiciones en El Líbano.
La clave decisiva, se encuentra entonces, y definitivamente, en Irán. Como ha destacado Oliver Roy, autor del conocido libro L’Echec de l’Islam politique (Le Seuil, Paris 1992). “Hasta el presente, cada uno de los conflictos en el Medio Oriente tenía su lógica propia; hoy se asiste a una articulación de todos esos conflictos, donde el elemento clave es la emergencia de Irán como una gran potencia regional y como potencia nuclear” (Le Monde 19.07.06). La misma opinión mantiene Joschka Fischer.
Para Fischer (entrevista citada) Irán no sólo es la pieza clave sino que, además, el país que ha resultado ganador, hasta ahora, en las confrontaciones que han tenido lugar en el mundo islámico. Y eso ha ocurrido no sólo porque EE.UU. sacó del camino al peor enemigo de Irán, Sadam Hussein, sino porque, mediante elecciones, permitió que los chiítas llegaran al poder en Bagdad, algo que jamás habría ocurrido sin la presencia directa de EE.UU. en Irak, lo que ha provisto a Irán de un enorme espacio de influencia adicional con el que, antes de la guerra en Irak, no contaba.
En cierto modo, los chiítas de Irak deben el poder político a EE.UU.; y esa deuda no es poco. Es cierto que las elecciones que llevaron a la presidencia al descentrado Ajmadinedchad en Irán, han significado un enorme retroceso en las conversaciones que antes de esas elecciones llevaban a cabo los chiítas iraníes con EE.UU. y con la UE, conversaciones que estaban destinadas a crear las condiciones para que Irán afirmara su poder regional, a cambio, por supuesto, de garantizar la tranquilidad a Israel (leáse: eliminando a Hizbulá).
No obstante, poco a poco, los políticos norteamericanos han aprendido a diferenciar. Ajmadinedchad no representa a todos los estamentos chiítas, y el espacio para nuevas conversaciones, advierte Fischer, no está cerrado. Por lo demás, piensa el avezado político, sólo a través de un diálogo sostenido con el Irán, podrá ser evitada una hecatombe de dimensiones mundiales. Fischer sabe que la paz internacional sólo puede estar garantizada si en cada región determinados Estados-ejes logran ordenar en su torno a diseminadas partículas nacionales. Ese es el papel que le corresponde a Irán, y ese papel debe serle facilitado por Occidente, afirma Fischer.
La historia de los conflictos entre el Occidente democrático y el imperio soviético parece confirmar, por lo demás, la idea de Fischer. Sólo cuando Stalin fue “persuadido” por EE.UU. de que sus posesiones imperiales iban a ser respetadas a cambio de que renunciara a su fantástico proyecto de “revolución mundial”, es decir, que a él le iba a ser permitido que hiciera la revolución, pero “en un solo país”, recién ahí pudo ser evitada una nueva guerra mundial. Persuadir a los iraníes de que pueden convertirse en potencia regional, con un moderado y controlado proyecto nuclear, y que, además, puedan realizar su “revolución islamista”, pero “en un solo país”, no puede ser más difícil que lo que Truman, Churchill y después Kissinger, lograron respecto a la URSS.

Truman, Churchill, Kissinger. Pero, ¿hay gente como esa alrededor (y al exterior) de Bush? Al parecer, como se ve el panorama mirando hacia el interior de la política norteamericana, esa deberá ser parte de la agenda del próximo gobierno. Siempre, por supuesto, que el Medio Oriente no explote antes.

En el contexto descrito, en medio de la guerra entre Israel y Hizbulá, la alternativa de una paz duradera en la región no aparece visible. Es por eso que desde una perspectiva realista, antes de levantar la paz como radical alternativa, hay que evitar, por todos los medios, el escalamiento de la guerra.


Fernando Mires, chileno de origen, residente desde hace treinta años en Alemania y enseña en la Universidad de Oldenburg. Es autor del libro “Islamismo, la última guerra mundial” (2005).
Recopilación: Jorge Lanata – Diario Perfil, Galeón, Daniel

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Informe número 22 – Frontera Israel-Líbano: cronología de incidentes

(UP) 6 Ago 2006, Jerusalén.
La línea de frontera Israel-Libano es producto del acuerdo de armisticio firmado por Líbano e Israel en 1949. Pese que no hay conflicto territorial entre ambos países, la situación geopolítica no ha permitido llegar a Acuerdos de Paz bilaterales. La influencia de Siria e Iran, que están en conflicto activo con Israel, lo han impedido.

La actual crisis libanesa no es la primera vez que la destrucción reina en ese país.
Tras la guerra del Yom Kipur en 1973, Israel se propuso expulsar a los palestinos del Líbano, luego que estos fueran expulsados de Jordania tras las sangrientas represiones jordanas durante el llamado Septiembre Negro de 1970.
Organizaciones palestinas, numerosas y bien armadas, empezaban a dominar el Líbano pasando, en ocasiones, por encima de las autoridades libanesas (estaba sucediendo lo mismo que en Jordania: los palestinos también actuaron asi frente a la autoridad jordana y por ello les expulsó Hussein en 1970).
Como consecuencia de la primera guerra del Líbano y enfrentamientos militares entre Israel y los palestinos en 1982, La OLP quedó desmembrada, El Líbano quedó desintegrado, sin ejército y con una economía destrozada…

En 1983 Israel y el Líbano firman un acuerdo. Israel se retira del país y el Líbano se compromete a no albergar grupos armados palestinos.

El Líbano, bajo presiones internacionales y la amenaza militar israelí, cumplió su parte (obligó a la OLP a abandonar el Líbano, que se trasladó a Túnez) pero la salida de las tropas de Israel del Líbano fue muy lenta (3 años) y no completa: Israel ocupó una franja en la frontera del Líbano que llamó Zona de Seguridad y no se retiraría de esa franja hasta el año 2000, unilateralmente.
Como verán en la cronología a continuación, con el paso de tiempo, se advierte que del otro lado de la frontera disminuye la participación de organizaciones palestinas en los incidentes fronterizos y va tomando preponderancia el rol de Hizbolá.

Esta frontera no ha sido tan tranquila como se supone desde la prensa, casi “sorprendida” por los actuales sucesos. Prueba de ello, esta reseña.

26 de diciembre de 1968: Dos palestinos viajan desde Beirut a Atenas y atacan un aeroplano de El Al, matando a una persona. En respuesta, el 28 de diciembre de 1968, la Fuerza Aérea de Israel destruye 13 aviones civiles en el Aeropuerto Internacional de Beirut.

8 de mayo de 1970: Tres terroristas palestinos cruzan la frontera libanesa hasta la comunidad agrícola de Avivim, atacando un autobús escolar, matando 9 niños y 3 adultos.

10 de abril de 1973: Comandos de Israelí matan a tres líderes de la OLP (Yusef Al Najjar, Kamal Adwan y Kamal Nasserin) en Beirut.

11 de abril de 1974: Tres palestinos se infiltran desde el Líbano en Kiryat Shmona, matando a 18 civiles, incluidos 9 niños.

15 de mayo de 1974: Varios palestinos entran en la ciudad fronteriza de Ma”alot desde el Líbano, matando a 5 adultos y tomando como rehenes a los niños de una escuela, disparando a 21 de los niños.

5 de marzo de 1975: Ocho miembros de la OLP viajan desde el Líbano hasta Tel Aviv en una lancha. Entran en el Hotel Savoy, tomando docenas de rehenes. En el rescate mueren tres soldados israelíes y 8 rehenes. Los siete secuestradores se inmolaron.

11 de marzo de 1978: Ocho miembros de Fatah, llegados de Beirut, matan a un turista americano en la playa. Secuestran un autocar en Haifa, 35 pasajeros y 6 de los comandos mueren en el incidente. En respuesta, Israel invadió el Líbano 3 días después en una ofensiva que llamó “Operación Litani” (nombre del río Litani en el sur de Líbano).

14 de marzo de 1979: Israel libera a 76 milicianos palestinos a cambio del soldado reservista Abraham Amram, capturado por la OLP un año antes durante la Operación Litani.

Junio 1982: Tras el atentado contra el embajador israelí en Londres, Israel emprende una ambiciosa invasión denomina “Paz en Galilea”, las tropas israelíes llegan hasta Beirut y expulsan a la OLP liderada por Yaser Arafat.

26 de noviembre de 1983: Israel deja en libertad a 4.760 milicianos palestinos en un canje por ocho soldados capturados en septiembre de 1982 por Al-Fatah y por el Frente Popular de Liberación de Palestina-Comando General (FPLP-CG), al comenzar la Guerra del Líbano.

28 de junio de 1984: Israel libera a 291 soldados y 13 civiles sirios y devuelve 74 cadáveres de militares de ese país en un canje por 3 soldados, así como tres civiles y los restos de cinco militares israelíes.

20 de mayo de 1985: El Gobierno israelí paga la libertad de tres militares capturados durante la Guerra del Líbano por el FPLP-CG con la liberación de 1.150 presos palestinos en el llamado “Canje Yibril”, en alusión al líder de esa milicia palestina, Ahmed Yibril.

12 de septiembre de 1991: Israel autoriza el regreso a Cisjordania y Gaza del palestino Alí Abdalá Muhamad Halal, del Frente Democrático de Liberación de Palestina (FDLP), a cambio de los restos del soldado druso Samir Asad, en poder de esa organización desde 1983.

25 de julio de 1993: En respuesta a los últimos ataques desde el sur libanés, el Ejército de Israel lanza la llamada operación “Ajuste de Cuentas”, en un ataque por tierra, mar y aire contra posiciones de Hizbolá en el valle libanés de la Beca y bases palestinas en diversos puntos del Líbano.

11 de abril de 1996: Como represalia a los cohetes katiusha caídos sobre Galilea, Israel bombardea Beirut en una ofensiva, las “Uvas de la Ira” y destruye la sede de Hizbolá en la capital libanesa.

7 de Octubre de 2000: Hizbolá secuestra tres soldados israelíes en el sector del Monte Dov y piden a cambio, la liberación de prisioneros palestinos y libaneses.

26 de Noviembre de 2000: Una carga fue detonada por Hizbolá cerca de un convoy israelí y mata a un soldado, otros dos resultaron heridos.

16 de Febrero de 2001: abre fuego a un convoy, en el Monte Dov. Un soldado israelí muerto y otros tres resultaron heridos.

14 de abril de 2001: En respuesta a la acción con misiles antitanque que Hizbolá ejecutó contra un puesto militar israelí en Har Dov donde muere un soldado, aviones de combate israelíes atacaron dos objetivos dentro de Líbano, por primera vez desde la retirada de Israel del sur del país árabe.

1 de julio de 2001: Reanudación de enfrentamientos fronterizos. Como represalia contra dos ataques de Hizbolá, Israel atacó un radar de Siria en Líbano.

12 de Marzo de 2002: en un ataque de Hizbolá con disparos en la ruta Shlomi-Metzuba, seis civiles israelíes murieron,

29 de Agosto de 2002: Fuego en el puesto fronterizo israelí en la zona de Monte Dov. Un soldado israelí murió y otros dos resultaron heridos

1° de Septiembre de 2002: Un cohete anti tanque de Hizbolá mata a un soldado israelí en el puesto fronterizo israelí en la zona de Monte Dov y otros dos soldados resultaron heridos.

2 de febrero de 2003: Cazabombarderos israelíes violaron la “línea azul” trazada por la ONU y realizaron prácticas de ataque en el valle de Bekaa, espacio aéreo libanés.

7 de Mayo de 2003: Hizbolá atacó posiciones de Israel en las Granjas de Sheeba con artillería pesada, morteros y armas automáticas. Un soldado israelí resultó muerto y otros cinco heridos.

10 de agosto de 2003: Tras la muerte del adolescente israelí Javiv Dadon y otros cuatro que resultaron heridos en un ataque de Hizbolá en el poblado de Shlomi (Galilea occidental), helicópteros israelíes atacaron posiciones de Hizbolá al sur del Líbano.

6 de Octubre de 2003: Hizbolá disparó hacia el puesto fronterizo israelí al sur de Fatma Gate, un soldado israelí murió. Simultáneamente, Hizbolá disparó misiles y cohetes a un puesto fronterizo en la zona de Reches Ramim.

19 de Enero de 2004: Un misil anti-tanque de Hizbolá contra fuerzas israelíes cerca de Zari´t mató a un soldado y otro fue herido de gravedad.

20 de Enero de 2004: Dos soldados israelíes mueren en la frontera israelí con Líbano, en intercambio de disparos.

29 de Enero de 2004: Acuerdo de canje de prisioneros y secuestrados, entre Israel y Hizbolá. Elhanan Tenembaum y los cadáveres de tres soldados israelíes, secuestrados por Hizbolá llegan a Israel y a cambio Israel devuelve los restos de 60 milicianos, en su mayoría libaneses además de casi mil prisioneros.

7 de Mayo de 2004: Fuego de Hizbolá en la zona del Monte Dov. Un soldado israelí murió y otros dos resultaron severamente heridos.

20 de Julio de 2004: Un francotirador de Hizbolá disparó a un puesto en el sector occidental de la frontera israelí-libanesa. Murieron dos soldados israelíes

9 de enero de 2005: Un dispositivo explosivo fue detonado en la zona fronteriza al sur de Líbano, contra una patrulla israelí y muere un soldado israelí. En el posterior intercambio de disparos entre soldados israelíes y Hizbulá fallecen tres personas, un oficial israelí, otro francés de la FINUL y un miembro de Hizbulá.

7 de Abril de 2005: Dos árabes-israelíes de la aldea de Rajar, en la frontera Israel-Líbano, fueron secuestrados por Hizbulá y hechos cautivos durante cuatro días. Tras ser interrogados por sus captores, para obtener información sobre Israel fueron liberados.

24 de Abril de 2005: Varios dispositivos explosivos explotaron cerca de la frontera libanesa-israelí, en la zona del Monte Dov, sin víctimas israelíes.

13 de mayo de 2005: Hizbulá ataca una posición judía en el sector de las granjas de Shabaa. La aviación y la artillería israelíes responden con bombardeos en varias áreas del sur libanés.

29 y 30 de junio de 2005: morteros disparados por Hizbulá matan un soldado israelí, además cuatro israelíes resultaron heridos. En respuesta, helicópteros y aviones israelíes bombardearon cinco puestos de Hizbulá en la zona de Reches Ramim.

21 de noviembre de 2005: Tras un intento de Hizbulá de secuestrar soldados israelíes, se producen enfrentamientos armados entre Hizbulá y fuerzas militares israelíes, en la zona de Ghajar (aldea dividida por la frontera entre Israel y Líbano), que causan la muerte de cuatro milicianos de Hizbulá. En un duro ataque con morteros y misiles Katyusha, murieron 9 soldados y dos civiles resultaron heridos.

27 de Diciembre de 2005: una organización palestina conectada a Al-Qaeda, disparó 6 Katyushas, ocasionando daños al norte de Israel, en Kiryat Simona y en Metulla. En respuesta, Israel ataca una base de entrenamiento del Frente Popular, al sur de Beirut.

27 de Mayo de 2006: Un soldado israelí resultó herido, tras disparos de Hizbulá con Katyushas hacia la base en el Monte Meron, en la Alta Galilea.

12 de julio de 2006: una fuerza de Hizbulá cruzó la frontera, cerca de la villa israelí de Zarit, atacó dos vehículos blindados, secuestró a dos soldados israelíes, once resultaron heridos y mató a otros ocho. Simultáneamente Hizbulá disparó morteros y cohetes de largo alcance sobre el pueblo israelí de Shlomi y comunidades cercanas. Seis civiles israelíes fueron heridos por disparos de artillería. Un miembro de Hezbolá murió en las escaramuzas.Como reacción a este incidente Israel lanzó una incursión en el sur del Líbano.Israel responsabilizó al gobierno libanés por el ataque que calificó como “un acto de guerra”. El comandante de las Fuerzas de Defensa Israelíes, Dan Halutz, declaró a la televisión de Israel que si los soldados Israelíes no eran devueltos, “devolvería el reloj del Líbano 20 años atrás”….

Y aquí estamos. ….
Es importante tomar esto en cuenta a la hora de leer lo que la prensa comenta acerca de un próximo llamado de la ONU a un cese de fuego.
Si la pregunta es porqué adjunto esta cronología a mi informe, no es para fomentar pesimismo, sino más bien promover una postura optimista-realista. A la hora de proponer soluciones para el Medio Oriente será necesario ser cauteloso.

A menudo en Medio Oriente quien te guiña un ojo, en realidad te está apuntando…

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Informe número 18 – Breve historia de El Líbano

(UP) 31 Jul 2006, Jerusalén.
Humberto Eco decía que en la Edad Media casi nadie tenía acceso a la información sobre lo que sucedía. Hoy en día casi todo es accesible y se transmite en vivo desde cualquier rincón del mundo pero en cambio, a muy pocos les interesa…

Pero tal vez no se trata solo de interés y acceso. Casi todos estamos a la merced de la prensa como intermediario para tener acceso a lo que sucede. Esto podría explicar porque los acontecimientos de este último mes en Medio Oriente han causado sorpresa en tanta gente que se supone, tiene interés y también acceso a la información.

A veces pienso que la información internacional se transmite como un programa radial de fútbol. Cuando hay “jugadas de peligro” el micrófono pasa de un estadio a otro y después parecería que no pasa nada más, o por lo menos no pasa nada interesante que merezca ser transmitido. Asi es que solo los que están en cada estadio pueden seguir los acontecimientos

La idea entonces no es competir con los colegas que informan sobre los sucesos a diario sino darles el contexto y completar el panorama mientras los micrófonos de la prensa estaban en otra parte. Trataré de no confundirlos con verdades.

A continuación va el primer informe de la actual serie con las pistas para comprender la actual crisis. Primero es necesario saber un poco sobre el Líbano.

El Líbano: finalizado el protectorado francés en 1944, surge como país tras la firma en 1943 de un pacto entre las diferentes comunidades que lo habitan. La distribución del poder se estableció entonces de acuerdo al porcentaje demográfico de las principales comunidades. En aquella época predominaban los cristianos (maronitas, griegos ortodoxos, griegos católicos y otras confesiones) frente a los musulmanes (sunitas, chiítas y drusos). La presidencia del Estado quedó en manos de los maronitas, la jefatura del Gobierno fue para los sunítas, una cartera ministerial al menos para los drusos y la presidencia del Parlamento fue controlada por los chiítas. La proporción de parlamentarios se estableció en seis cristianos por cada cinco musulmanes.

Debido a su rápido crecimiento demográfico, los musulmanes, particularmente los chiítas, superaron a los cristianos y aumentaron sus exigencias de poder. Los maronitas reaccionaron con violencia, negándose a renunciar a sus privilegios. A mediados de los años 70, se produjo la ruptura del artificioso acuerdo, que provocó el inicio de una guerra civil en 1975 y duró hasta 1990. Las consecuencias todavía influyen en la región.

Esta situación se vio agravada por la rivalidad entre Siria e Israel, que convirtieron al Líbano en su teatro de operaciones, y la presencia cada vez mayor de palestinos. La OLP de Arafat consideró el Líbano su refugio después de ser perseguidos durante el trágico Setiembre Negro en Jordania. En 1973 los palestinos llegaron a constituir el 10% de la población del Líbano, aunque sus condiciones de vida eran penosas, concentrados en campos de refugiados en el sur del Líbano.

En una primera fase de la guerra civil libanesa, los cristianos retrocedieron frente a palestinos y chiítas, hasta que Siria acudió en ayuda de los maronitas. En 1976, 20.000 soldados sirios invadieron el Líbano. La zona de Beirut quedo dividida (hasta hoy) en dos partes: el norte, para los cristianos; el sur, para los musulmanes.

La guerra provocó el exilio de miles de libaneses y la quiebra de una de las economías más florecientes de la región. La guerra civil finalizó cuando las tropas apoyadas por Siria tomaron el control del país. El conflicto causó la muerte de al menos 150.000 libaneses, una cuarta parte de la población se exilió y cientos de miles se convirtieron en refugiados dentro en su propio país.

Distintos gobiernos se han sucedido desde que acabó la guerra civil libanesa sin lograr estabilizar el país. Siria siguió interviniendo en la política interna, pasando a apoyar política y militarmente a los chiitas, y a Hizbulá en especial.

En octubre de 1989 se llego al llamado Acuerdo para la reconciliación Libanesa. El acuerdo firmado en Taif (Arabia Saudita) estableció reformas políticas que pusieron fin a la guerra civil y además sentó las bases de las futuras relaciones entre Líbano y la vecina Siria.

El acuerdo de Taif llamó a la abolición de la división sectorial-religiosa en Líbano pero no estableció plazos para implementarla. A corto plazo, en cambio, se estableció una modificación substancial de la división del poder entre las diferentes comunidades. Los antiguamente privilegiados (cristianos maronitas) transfirieron parte significativa de sus poderes políticos a los musulmanes (principalmente sunitas). El primer ministro paso a ser responsable del parlamento. El gabinete de gobierno paso a estar formado por cristianos maronitas y musulmanes en partes iguales.

Además del cambio en lo político, el acuerdo de Taif estableció el desarme y el desmantelamiento de todas las milicias que habían tomado parte en la guerra civil, para poder crear asi un único ejercito nacional que incluya a todas las milicias de las diferentes comunidades. Este cuerpo debía ser la única fuerza armada libanesa que se haga cargo de todo el territorio soberano del Libano. Por último, el acuerdo de Taif llamo a poner fin la ocupación de Siria e Israel en el Líbano. Este acuerdo fue firmado por las diferentes comunidades libanes, si bien no todos lo hicieron con similar agrado.

Con el tiempo varios aspectos del acuerdo de Taif se pusieron en practica: entraron en vigencia los cambios políticos y en 1992 se celebraron las primeras elecciones en 20 años, Israel se retiro del Líbano en 2000 hasta la frontera internacional del acuerdo de armisticio de 1949 (cumpliendo la resolución 425 de la ONU), se reorganizo el ejercito nacional del Libano tras el desmantelamiento de todas las milicias (maronitas, druzas, sunitas y shiitas) excepto la milicia del Hizbulá que se negó a entregar sus armas y en cambio, continuo fortificando su autonomía militar en el sur del Libano, con apoyo político, económico y militar de Siria e Iran.

En 2004 el consejo de seguridad de la ONU adopto la resolución 1559, haciendo eco de los elementos que quedaban aun pendientes del acuerdo de Taif, es decir: evacuación de todas las fuerzas sirias del Libano, desmantelamiento de Hizbulá como milicia armada autónoma e independiente del ejercito nacional del Líbano y restauración de la soberanía libanesa por parte del gobierno central sobre todo su territorio (incluido el sur que todavía esta controlado militarmente por Hizbulá). Nada de esto fue aceptado por Siria y Hizbulá. Se sumo a eso la oposición de Iran.

El asesinato el 14 de febrero de 2005 del ex primer ministro Rafic Hariri demostró la fragilidad de la situación libanesa. La oposición al actual presidente Emile Lahoud, considerado pro-sirio y en el poder desde 1998, dirigió sus iras contra Damasco, a quien consideraba detrás del crimen. La presión libanesa e internacional hizo que Siria retirara en abril de 2005 los 14.000 soldados que todavía tenía en el Líbano.

Las elecciones celebradas en mayo y junio de 2005 llevaron al poder a una coalición anti-siria dirigida por Saad, hijo del ex primer ministro asesinado Hariri. Fouad Siniora fue nombrado primer ministro, quien prometió continuar las reformas del líder asesinado. En su gabinete hay miembros opuestos a Siria por un lado e incluye por otro, y por primera vez, un ministro de Hizbulá (Energía y Recursos Hidroeléctricos). La inclusión de Hizbulá refleja el intento de abrirle camino para que se integre a la vida política del Líbano y en cambio abandone las armas.

En una curiosa cohabitación con el primer ministro anti-sirio, sigue aun en su cargo el presidente pro-sirio Lahoud quien desafía las presiones para retirarse y asegura que continuará hasta finales de 2007.

Durante el actual conflicto entre Israel y Hizbulá, el gabinete libanes reunido en sesión extraordinaria se adhirió nuevamente al acuerdo de Taif, ante la oposición minoritaria del representante de Hizbulá que definió ese acuerdo, asi como la resolución 1559, como “caducos, irrelevantes y falto de consideración del importante rol de Iran el la zona”

Aquí brilla por su ausencia la capacidad del gobierno central del Líbano de implementar sus propias decisiones y ejercer su soberanía sobre todo su territorio. Lamentablemente Libano hace de arena de Coliseo sobre la cual están combatiendo intereses no necesariamente libaneses. Por eso que esta pagando los “platos rotos”.

Entre Israel y Líbano no hay problemas territoriales y la frontera es reconocidas por la ONU. En mi opinión el actual gobierno central del Líbano no tiene intenciones hostiles frente a Israel e incluso mantiene una postura de apoyo a la retirada de Siria del Líbano, acorde con las posiciones de ONU, Europa, EEUU, Rusia e Israel. Diría que el gobierno central del Libano ha sido víctima de su propia debilidad, lo que le impidió limitar el poder militar de Hizbulá que en la última década se convirtió en un estado dentro del estado de Libano.

El problema no es el gobierno libanes sino el Hizbulá, organización islámica fundamentalista chiíta que llego a convertirse en la milicia mejor armada del mundo. Cuenta con armamento que muchos países nunca han llegado a obtener (ver imágen a continuación) y que obviamente es fácil determinar quien lo fabrica y quien lo subvenciona (Iran-Siria).


Fuente: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/graficos/jul/s3/armas_hizbola.html

Es más, el actual gobierno del Líbano hasta puede ser un aliado en el futuro y si ahora presentára su renuncia sería este un acontecimiento negativo para Israel en su intento de estabilizar la zona, alejándola del control sirio-iraní.

Recuerden: ya vendrán tiempos peores pero en el Medio Oriente, será para bien. (UP), Jerusalén.

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