Archivo mensual: mayo 2007

Informe número 33 – La Colonia Alemana en Jerusalén

Un barrio de Alemanes en Jerusalén?

La Colonia Alemana de Jerusalén fue establecida por la Templergesellschaft, una secta cristiana luterana disidente fundada en Alemania en 1858 por Christoff Hoffman. Los miembros de esa secta, conocidos como Templers, redactaron en su momento su propia litúrgica, anularon el cargo de sacerdote, dándole el rol de guía espiritual a los líderes de la secta. Esta secta veía a Jesucristo como un ejemplo a seguir y no como Hijo de Dios. Lo que unía a sus miembros era la voluntad de trabajar cotidianamente para el Reino del Dios sobre la tierra.

Huyendo de las persecuciones religiosas, los Templers alemanos llegaron a Palestina a fines del siglo XIX, con el propósito de poner en práctica sus creencias, según las cuales el asentamiento de colonias en Tierra Santa traería el cumplimiento de las profecías bíblicas. Los miembros de esta secta fundaron también colonias en Haifa, Yafo y la Galilea. Jerusalén estaba destinada a servir de Centro Mundial de esta secta.

En 1873, el Templer Mateos Frank compró de árabes de Beit Tzafafa un gran terreno a un km. al suroeste de lo que era entonces Jerusalén, en el bíblico Valle de Refaim. Allí erigieron una colonia reproduciendo el estilo de los pueblos del sudoeste de Alemania, de casitas de uno o dos pisos, con postigos de madera de color verde, techumbres de tejas rojas y huertos tapiados, con el agregado de algún elemento oriental. Pero a diferencia de la original construcción alemana de ladrillos y maderas, aquí utilizaron materiales locales, en especial la piedra. Los residentes de la Colonia Alemana eran artesanos, carpinteros, herreros, albañiles, arquitectos y agricultores.

El barrio tiene dos calles principales: Emek Refaim y la Ruta a Belén, conectadas entre sí por varias callejuelas. La primera casa, en Emek Refaim 6, fue construida en 1873 por el molinero Matthäus Frank (1846-1923). Junto a la casa había un molino a vapor, una viña, dos cisternas e incluso una piscina, de la que gozaban los niños del vecindario. Un año más tarde, Friedrich Eberle construyó su casa en Emek Refaim 10. Sobre el portal puso la inscripción: “Der Herr liebe die Thore Zions über alle Wohnungen Jakobs” (Ama Dios las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob, Salmos LXXXVII: 2).

El fundador de la secta de los Templers, Christoff Hoffman, está enterrado en el pequeño cementerio que fuera inaugurado en 1878. Ubicado en Emek Refaim 39, contiene las tumbas de 250 antiguos colonos alemanes y algunas, más recientes, de otros no judíos.

En Emek Refaim 7 había un restaurante y en Emek Refaim 9 vivía el arquitecto Theodor Sander, quién diseñara importantes obras en Jerusalén. Entre ellas el Leprosario de Talbie, la Iglesia de la Dormición en el Monte Sión, el Hospital Shaarei Tzedek el la calle Yafo. Hoy su casa conserva el león, símbolo de su familia.

En 1883 se abrió en Emek Refaim 1 el Gemeindehaus (Centro Comunitario), que servía de Casa de Oración y lugar de reunión. A partir de 1948 este edificio pasó a manos de la Iglesia Armenia, pero desde 1967 casi no está en uso, porque desde la reunificación de Jerusalén, los armenios renovaron sus actividades religiosas en la Catedral Armenia situada dentro de la Ciudad Vieja.

En 1894, unas monjas alemanas, las Hermanas Borromeas, construyeron un convento en la Ruta a Belén, y más tarde le agregaron un hospicio, una escuela y un hogar de ancianos.

En la época de la visita del Kaiser alemán Guillermo II a Jerusalén en 1898, en la Colonia Alemana vivían 400 Templers que lo recibieron en el barrio con verdadera emoción. Hacia principios de la Primera Guerra Mundial en 1914 los Templers habían alcanzado los 600.

Durante la Segunda Guerra Mundial muchos de los Templers simpatizaron con los nazis y hasta se enrolaron al ejército alemán, y por lo tanto fueron perseguidos por las autoridades del Mandato Británico, algunos repatriados a Alemania, otros canjeados por prisioneros de guerra y el resto deportados a Australia. Así llegó su fin la presencia de los Templers alemanes en Jerusalén.

En 1948, el gobierno israelí instaló inmigrantes judíos en las abandonadas casas de la Colonia Alemana. En 1955 el gobierno de Israel finalmente indemnizó a quienes fueron deportados a Australia. A 150 años de su fundación, en ningún momento esta secta contó con mas de 3000 feligreses. Actualmente cuenta sólo con 1000 feligreses en todo el mundo, la mayoría de ellos vive en Australia y Alemania.

En los últimos años este barrio, ya desvinculada totalmente de sus fundadores alemanes, ha conocido un gran desarrollo. En el centro del barrio funciona un cine independiente especializado en películas clásicas, fundado en 1928 por el Templer Bäuerle y llamado Orient en su fundacion, luego Regent en los años 50′ y actualmente Smadar.

Elegantes tiendas de toda clases, boutiques, restaurantes y cafés atraen a jerosolimitanos y turistas. Los únicos vestigios de su ambiente otrora pastoral subsisten en los lienzos del pintor alemán Gustav Bauernfeind, que residió en la Colonia Alemana en sus comienzos.

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Informe número 32 – La Iglesia de San Andrés, patrono de Escocia

Según la tradición cristiana San Andrés es uno de los doce apóstoles de Jesús y patrono de Escocia. Era hermano de Pedro, el primero de los apóstoles, al que Jesús encomendara la misión de regir la Iglesia. En su nombre fue construida en Jerusalén la Iglesia y Casa de Huéspedes de San Andrés, congregación de la Iglesia de Escocia (Presbiterana-Reformista-Calvinista).

La última voluntad jamás cumplida del Rey de Escocia

Robert Bruce, Rey de Escocia durante los años 1306 – 1329 (personaje que se hizo popular a raíz de la película de Mel Gibson “Braveheart”, donde se narra la vida del héroe escocés, William Wallace), dispuso antes de morir a los 55 años, que su corazón fuese depositado en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, a fin de compensar el no haber podido cumplir la promesa que realizara de peregrinar a Tierra Santa.

Dos años más tarde, sir James Douglas, uno de sus fieles capitanes, dispuesto a cumplir con la voluntad del Rey y acompañado de numerosos guerreros desembarcó en España, portando el corazón del Rey, para seguir luego a Italia, Grecia y llegar a Jerusalén.
Hallándose en Sevilla la ciudad fue atacada por los moros de Granada. Sir Douglas, sin pensarlo mucho, se unió con sus fuerzas a las filas del rey Alfonso de Castilla. Sir Douglas cayó en la batalla junto a muchos de sus compatriotas.

El cronista francés Jean Proissart (1337-1410?) cuenta que sir Douglas, por preferir estar siempre a la vanguardia, se precipitó a la batalla, seguro de que el Rey de España y sus fuerzas le seguirían, más no fue así ya que los españoles se quedaron atrás. El noble caballero fue rodeado por los moros, y él con toda su compañía fueron muertos.

Así fue que el corazón de Robert Bruce no pudo seguir hacia Jerusalén. No obstante fue recuperado por uno de los caballeros escoceses, Sir William Keith de Galston y, junto al cadáver de sir Douglas, devuelto a Escocia, donde quedó depositado en la abadía de Melrose, mientras que los restos del fiel capitán hallaron sepultura en la capilla de San Bride de Douglas.

Sobre el piso de la Iglesia de San Andrés de Jerusalén, a los pies del altar, una placa de bronce relata esta desafortunada historia acerca de la frustrada voluntad de Robert Bruce, Rey de Escocia, de depositar aquí su corazón, que nunca pudo ser totalmente cumplida.

La Iglesia Escocesa de San Andrés en Jerusalén

La Iglesia fue construida en memoria de los soldados escoceses caídos en combate en esta región durante la Primera Guerra Mundial. En el año 1927 el General Allenby colocó la piedra fundamental y fue inaugurada en 1930. Durante la época del Mandato Británico (1917-1948) aumentó la cantidad de escoceses que visitaban y vivían en la ciudad y el lugar fue centro de actividad turística, social y religiosa.


Finalizado el Mandato Británico en 1948 estalló la Guerra de la Independencia y Jerusalén fue dividida entre Israel y Jordania. La Iglesia, ubicada al extremo sur del Valle de Hinom, frente a las murallas de la Ciudad Vieja y al Monte Sión, quedó muy próxima a la que fuera la línea de frontera hasta finalizada la Guerra de los Seis Días en 1967. Durante 19 años la Iglesia fue testigo de sucesivos incidentes fronterizos. En esos años la Iglesia fue raramente visitada y por épocas sólo habitada por un sacerdote, que haciendo sonar las campanas a una hora fija, comunicaba al otro lado de la frontera que aún estaba con vida…

A partir de 1980 sucesivas obras de reparación han devuelto al lugar su ambiente hospitalario. Los grandes ventanales del santuario, de estilo cruzado, utilizan paneles de vidrio azul de Hebrón. Las líneas limpias y lisas de la Iglesia, evocan la imagen de un castillo y fortaleza en la cima de la colina. Su entrada está adornada por cerámicas armenias elaboradas en la Ciudad Vieja y en su interior co-existen la arquitectura occidental y oriental. Hoy en día es un excelente lugar para sentarse a tomar un café, mirando las murallas de la Ciudad Vieja.

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Informe número 31 – El Cenáculo (sala de La Última Cena de Jesucristo)

Sigo con el turismo temático… esta vez sobre el Cenáculo.

La historia del Cenáculo

La palabra latina “Coenaculum” indica el lugar donde se cena. La tradición Cristiana sobre el Cenáculo se remonta a finales del siglo III. El edificio es una pequeña estructura de dos pisos dentro de un complejo de edificios en la cima del Monte Sión, al extremo sudoeste de la Ciudad Vieja de Jerusalén. El actual edificio es lo último que resta de la bizantina Madre Iglesia de la Sagrada Sión tras ser destruida por los persas el año 614.

La existencia de esa iglesia esta testimoniada en el Mapa de Madabaen, mosaico del siglo VI hallado en Jordania. El Monasterio cruzado e Iglesia de Santa María fue construido en el siglo XII, sobre los cimientos de esa iglesia anterior, pero posteriormente también él resultó destruido en 1219 (probablemente en la demolición de las murallas y parapetos que rodeaban la ciudad, ordenada por el sultán ayubita Al-Muazzam).

La actual sala del Cenáculo en el piso superor fue construida por los franciscanos, para conmemorar el lugar de la Ultima Cena. La presencia franciscana en Tierra Santa, que con diversas vicisitudes se ha mantenido siempre, adquirió estabilidad y carácter oficial de parte de la Iglesia en 1342, año en que el papa Clemente VI promulgó las Bulas en las que encomendó a la Orden Franciscana la «Custodia de Tierra Santa». Desde el año 1333 los franciscanos ya estaban establecidos en el Cenáculo, junto al que habían fundado un convento, y oficiaban en la basílica del Santo Sepulcro. Todo ello había sido posible gracias a la generosa ayuda de los reyes de Nápoles, que habían comprado a los musulmanes el terreno del Cenáculo sobre el Monte Sión.
El Cenáculo es expresión de la arquitectura Gótica cristiana (1100 – 1500) en Jerusalén, que por razones históricas, políticas y también financieras, nunca llegó a desarrollar los elevados estilos arquitectónicos que se puden apreciar en las catedrales e iglesias góticas de la Europa Occidental.Las aristas de la cúpula del cielo raso de la sala del Cenáculo son típicas del gótico lusiñano o chipriota. La sala comunicaba con la iglesia Cruzada a través de arcos ahora cerrados, salvo uno que hoy en día sirve de acceso a la sala. En el recinto también hay una antigua capilla dedicada al recuerdo del Lavatorio de los pies.En el año 1523, tras la conquista de Tierra Santa por los otomanos, el Cenáculo fue convertido en mezquita. En ese entonces fue agregado el esculpido mihrab, nicho que marca en las mezquitas el sitio adonde han de mirar los fieles al orar – hacia La Meca – y que también alberga el Corán. Al costado se aprecia la inscripción en árabe de Suliman el Magnífico que relata la transformación del lugar en mezquita.
En el año 1551 los franciscanos fueron obligados a abandonar definitivamente también el convento. Si bien actualmente la Custodia tiene su sede oficial en el convento de San Salvador en la misma Jerusalén, continúa designándose con el título de entonces: «Guardián del Monte Sión».

El culto cristiano en el Cenáculo fue abandonado con una sola excepción en el año 1964, cuando el papa Paulo VI, en su peregrinación a Tierra Santa, celebró una Misa privada que constituyó la primera Eucaristía celebrada en el lugar en casi cinco siglos.


La escultura de bronce en forma de olivo (ubicada sobre un escenario en el centro de la sala) fue colocado por la asociación católica que ha finalizado la reciente restauración del lugar.


La habitación del piso inferior, debajo del Cenáculo, contiene un cenotafio (tumba vacía, ó monumento funerario erigido como edificación simbólica) que desde el siglo XII es conocido como “la tumba del rey David”, si bien el lugar que se menciona como la sepultura del rey estaba en la “Ciudad de David”, en la ladera de Ofel (I Reyes 2:10).

Debajo del nivel del piso actual del Cenáculo hay cimientos cruzados, bizantinos y romanos más tempranos. Antes de la construcción del Templo de Salomón, el Arca de la Ley con los Mandamientos estuvo depositada aquí en el sótano. El mismo lugar fue residencia del profeta Malaquías, donde escribió su Libro sobre el Santísimo Sacramento.

La tradición Cristiana sobre el Cenáculo

Según la tradición Cristiana la casa del Cenáculo pertenecía a la familia del evangelista San Marcos. En esta morada el Jesucristo oraba y hacia milagros, los discípulos también se quedaban con frecuencia para pasar la noche. Aquí sucedieron varios hechos sobresalientes: la celebración de la Ultima Cena el Jueves Santo; la aparición del Espíritu Santo en la fiesta del Pentecostés (equivalente a la fiesta judía de las semanas, llamada Shavuot); Jesucristo resucitado se aparece a los apóstoles; Pedro liberado de prisión por un ángel, se encuentra con los discípulos que oraban por él.

La Ultima Cena fue celebrado con los apóstoles en la víspera de la fiesta de la Pascua (Pésaj), el Jueves Santo del año 33, el día anterior al que fuera crucificado. Los comensales de dividieron en tres zonas: Jesucristo con los doce apóstoles en la sala principal, doce discípulos en una sala lateral, María y las demás mujeres en otra habitación.

En el Cenáculo se encuentra una piedra que indica el lugar donde Jesucristo se sentó. Aquí Jesucristo y sus discípulos comieron el cordero pascual.

Al comienzo de la Cena, Jesucristo instruyó a los apóstoles sobre la penitencia y el arrepentimiento. Todos reconocieron sus pecados, excepto Judas. Seguidamente Jesucristo les lavó los pies a cada uno de ellos. Luego Jesucristo tomó pan, lo bendijo, lo dividió, y luego se lo dió a sus discípulos, diciendo: “Esto es mi Cuerpo”. El pan entró en la boca de ellos como una sustancia brillante, sólo Judas permaneció en tinieblas. Finalizada la cena se guardó lo que había quedado del pan consagrado, con el que los apóstoles comulgaron después de la Resurrección. Al final de la Cena tomó el cáliz lleno de vino, lo bendijo y se lo dió a sus discípulos, diciendo: “Esta es mi Sangre”.

Jesucristo terminó la Cena cerca de las nueve de la noche, y después de despedirse de su Madre y de las demás mujeres se dirigió, con sus discípulos cantando salmos, a Getsemaní, en la ladera del Monte de los Olivos, en donde más tarde será capturado por los soldados romanos…

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